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 Quién le diría a Juan García Such, nacido en Canals en 1940, hijo de un carnicero, que lo que empezó siendo un trabajo para él se convertiría en el orgullo más grande de su vida.
Con sólo 15 años, el pequeño Juan, ayudaba en lo que podía en el negocio familiar comprando el género necesario para la carnicería. Para no cansarse demasiado y hacerlo lo más rápido posible el joven realizaba todos los recorridos en bicicleta, tras mucho tiempo rodando descubrió que el deporte de las dos ruedas era su más fiel vocación. Lo que él no sabía es que se convertiría en toda una leyenda del ciclismo en la Comunitat Valenciana años más tarde.
Todo comenzó el día que Juan y su amigo tenían que trabajar en el huerto de su padre, ese mismo se celebraba en Barcelona la que podría ser su primera victoria, sin embargo, tenían que trabajar. Un golpe de suerte les permitiría ir a correr, los dos hermanos de los jóvenes decidieron quedarse trabajando en el huerto para que Juan y su amigo pudieran ir a Barcelona a participar en la prueba. Y así fue.
Tras ganarla, García Such pasó a formar parte del equipo Unió Ferris de Canals, en la modalidad de amateurs, el joven ciclista participó en todas las carreras posibles que se celebraban a lo largo de toda la Comunitat, como puede ser el Campeonato Regional de Montesa, donde resultó vencedor, el de la Villarreal-Morella donde quedó segundo, el Gran Premio de Alicante o el de la Virgen del Don de Denia, así hasta un total de 30 carreras. Una vez engrosado ya su palmares, empezó a competir fuera de la Comunitat Valenciana.
Compitió en el Circuito Internacional de Cataluña donde quedó en el puesto dieciocho, participó también en la Vuelta a Asturias donde además de ganar una etapa fue líder de la general durante dos días acabando octavo. También ganó la Vuelta a Málaga y varios campeonatos en Francia, como el Paris-Troiers. Sin embargo su gran oportunidad llegó en 1964. Con una larga trayectoria a sus espaldas y habiendo conseguido el maillot verde a la regularidad, fue reconocido por la selección española de ciclismo para formar parte del grupo que competiría en los Juegos Olímpicos de Tokio de ese mismo año.
Desafortunadamente unos graves problemas estomacales por la mala comida del país impidieron a Juan cumplir uno de sus sueños: ganar, sin embargo García recordará la experiencia vivida en los Juegos Olímpicos como una de las más especiales de su vida.
Tras casarse justo un año después con su mujer Carmen y buscar un trabajo estable, en 1967, Juan García decidió aparcar la bicicleta para dedicarse a otro tipo de trabajo que le asegurara una estabilidad económica. Años más tarde una inesperada enfermedad sorprendió desafortunadamente al ciclista. Juan sufre la enfermedad llamada Ela, lo que le ha llevado a perder la fuerza de sus brazos y a no poder subirse más en una bici. Ha muerto esta semana en Llanera de Ranes.
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