El Consell se plantea la posibilidad de realizar una exposición con todo el patrimonio recuperado, propiedad de las Clarisas
El Instituto Valenciano de Conservación y Restauración de Bienes Culturales acaba de restaurar tres obras, propiedad del Convento de Santa Clara de Canals que fueron presentadas ayer por el secretario autonómico de Cultura, Rafa Miró, el alcalde de Canals, Ricardo Cardona, la directora del Instituto, Carmen Pérez, y la abadesa del monasterio, María Josefa Álvarez Marcos. Las obras restauradas son ‘La Virgen en oración’, ‘La Anunciación’ y ‘Cristo en la Cruz’. Miró ha anunciado que se está planteando la posibilidad de «realizar una exposición que incluya todas las obras que han sido restauradas de las monjas Clarisas, entre las que se encontrarían las tres que hoy (por ayer) se han presentado».
El secretario autonómico ha querido destacar la colaboración y la excelente relación entre la Conselleria de Cultura y Deporte y las monjas clarisas con el objetivo común de compartir el patrimonio con todos los valencianos para que puedan disfrutarlo.
En su parlamento, señaló «la firme apuesta de la Generalitat en la restauración, promoción y puesta en valor del patrimonio de los valencianos».
Además, Rafa Miró hizo especial hincapié en la excelente labor que ha realizado el Instituto en la restauración de estas obras y ha querido destacar la imbricación de lo clásico, como son las obras restauradas pertenecientes a los siglos XVII y XVIII, y las nuevas tecnologías que ha usado el Instituto Valenciano para llevar a cabo su restauración.
El Monasterio de Santa Clara de Canals posee una interesante colección de obras de arte y las tres piezas restauradas son una buena prueba de ellos. La primera de ellas ,’La Virgen en Oración’, es una bella pintura que representa a la Virgen María, y responde al modelo que desarrolló Giovanni Battista Salvi, llamado il Sassoferrato, y que gozó de gran predicamento en el siglo XVII.
Otra de las obras restauradas es una Anunciación. Esta obra de finales del siglo XVIII reproduce modelos popularizados por estampas flamencas e italianas del siglo XVI. La escena transcurre en una estancia, de la que sólo se ve el ajedrezado embaldosado, en la que el Arcángel Gabriel, de pie y en dinámica postura, entrega una vara de azucenas a María como símbolo de su virginal maternidad, al mismo tiempo que señala a lo alto, donde se halla Dios Padre y el Espíritu Santo que iluminan a la Virgen, la cual semiarrodillada ante una mesilla en la que se halla un libro abierto sobre un atril, muestra su humilde acatamiento.
La tercera obra restaurada es una curiosa Cruz en la que está la figura pintada la imagen de Cristo muerto en la cruz. A sus pies, e igualmente pintado, el busto compungido y orante de la Dolorosa con una espada atravesando su corazón alusiva a la profecía del anciano Simeón. Bajo esta y al pie de la cruz, se aprecia una curiosa escena enmarcada de San Miguel derrotando al Maligno.

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